La lenta y continua caída de la aristocracia tradicional limeña ha dejado un vació que ha sido copado por nuevo tipo de limeño. Del cinturón de pobreza de Matos Mar a la Nostalgia Provinciana de Los mojarras y finalmente al feliz Tongo en Asia, ha pasado mucho. La choledad ha echado raíces. A aparejado estilos, ha terminado de constituirse. Las mismas canteras de donde embebió Lucho Llosa ahora producen un Josué Mendes, llanero solitario renegando de su status quo. Las radios capitalinas que forzaban al oyente a escuchar el último hit anglo se ven obligadas a matizar el sonsonete gringo con cumbias achoradas. Y de pronto Tula se casa con Carmona, se decreta un día de la canción andina, al psicoanálisis le preocupa el fenómeno tanto como a los bloggers. De pronto los negocios de la Lima Conurbana invaden la ciudad sin tegua, y , en sentido contrario, las entidades financieras ven una jugosa oportunidad en los conos y su gente ya no le parece tan cobriza y, es mas, ahora son dignos de confianza.
A Lima le ha salido una ampolla dirán algunos recalcitrantes, otros, los mas, ven que algo se mueve, brumoso, sin poder sistematizarlo. Y es cuando el abuelo emigrante ve que su asentamiento humano es ahora un distrito populoso y ve que su nieto puede adquirir una casa de cemento, cosa que el no puedo conseguir a su misma edad, cuando ese gran cambio se hace real, palpable.
En nuestra sociedad el placer culposo, aquello revestido de marginalidad, siempre termina por florecer a futuro, y de manera colateral, desdibuja el rostro de las construcciones culturales previas. El arroz chaufa que era comida rehecha con los desperdicios, ahora es digno competidor de la cuisine francesa, al igual que la pancita y el rachi. Algo similar sucedió con el Cristo moreno que paso de ser un rito casi pagano y de debajo del puente, a lo que es hoy, el epitome de la reverencia y la santidad; y que decir de los valses criollos, versión económica del vals de salón Vienes. Todo lo periférico es legitimado, asimilado.
Que es lo que sucede entonces? Porque la novedad tarda en la cocción lo mismo que la ciudad en asimilarla?. Creo que es por un problema de representatividad real. Es decir, copados todos los espacios de poder por un estrato social ( aristocracia) que se entroniza y ejerce su poder como un pulpo, invadiendo los espacios , tanto públicos y privados, con mensajes y maneras que los favorecen, se imponen mecanismos de control y depuración social que perviven en el inconciente, y que ejercen su influencia, articulando nuestros acciones y dándole sentido a las mismas. Como yo lo veo es como un gran campo gravitacional, en donde todo funciona en tanto obedezca el campo de atracción y las leyes de la gravedad. En este campo gravitacional conviven el enmohecido escudo de armas foráneo y su gloria mitológica, y la choledad indiana relegada a lo folklórico, a lo anecdotario (en el trasfondo de la cocina la cocinera entona un huayno como un secreto). Sin embargo, la aristocracia no previó(o no quiso hacerlo) de que venían siendo cercados, y que en los extramuros de Lima, se estaban levantando banderas distintas y disidentes. No necesitamos de Lima-me dijo una vez un amigo mío especialista en tornos y que vive en Bellavista. Acá tengo todo lo que necesito, para que ”bajar” hasta alla?. Bajar. Ese bajar es adentrarse a un inframundo desconocido y hostil-pensé. Y es lógico, como poder sentirse a gusto si la poca empatía se vuelve antipatía con muestras de discriminación e intolerancia inconmensurables. Era necesario que se creen nuevos espacios donde el otro sea par e igual. La negación abre puertas, el rencor despierta, todo se recompone: negada la entrada a Aura surge calle 8, si el Pardos vale lo que su apellido, Rockys no, si antes se soñaba con Betty di Roma vestida de gitana ahora se fantasea con Leysi Suarez desnuda. Y hay replicas de los condominios de la Molina en los Olivos y edificios opulentos en San Juan, mientras el Regatas suena a vieja pituca enjoyada, y las series como Torbellino parecen cada día mas dadaístas y subnormales.
Han pasado casi 60 años de la gran primera ola de emigrantes del siglo veinte. La era informática y su ubicuidad, le ha dado más colores a la paleta y a hecho posible que los jóvenes vivan su tiempo, bajando canciones, posteando episodios de su vida, compartiendo data, gogleando personas, en una palabra compartiendo el mundo. El PBI para esta nueva Lima, no es solo una cifra distante, sino constituitiva. Gamarra es el símil del Jockey pero factura infinitamente más. Por ello ahora es un factor económico a tomar en cuenta, es ricamente redituable puesto que camina con paso firme por aquella falla del capitalismo que inventa reyes y virreinatos: la avaricia; y es vista como hembra deseable en la cual invertir.
La Lima de antaño se ve amenazada. La nueva Lima enseña su polifonía. Enquistarse y reproducir sus consabidos mecanismos de control, ya no parece una buena idea.
En la televisión, en la prensa, en los ministerios, en la cocina, en los estilistas, en los futbolistas, en la música, en los libros, en los héroes, en los comerciales, en las empresarios, en los payasos, en todos ellos, esta la marca del nuevo limeño. Todos ellos representan ese crisol, ese archipiélago de islas separadas, que por primera vez parece aparejarse por las mismas aguas. La choledad ha echado raíces.